algunas cosas que debes saber del parto

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Para la mayoría de las mujeres el nacimiento de su hijo representa un evento único y particular para el que han esperado con mucha ilusión, de manera que el conocimiento de todos los aspectos relacionados con el inicio del parto y el parto mismo son de suma importancia.
El parto vaginal es la manera fisiológica de nacimiento de la mayoría de los seres humanos, es un proceso natural que consta básicamente de cuatro etapas:


Primera Etapa
Esta primera etapa es de preparación para el parto (prodrómica). Realmente no está considerada desde el punto de vista médico dentro de las fases del parto, pero existe y se presenta en muchas mujeres; sirve para que ellas se den cuenta que es probable que pronto comience el parto. En esta etapa pueden presentarse contracciones uterinas irregulares, algunas levemente dolorosas, dolor pélvico y/o expulsión del tapón mucoso que no es otra cosa más que la secreción que se encuentra en el canal cervical. Estos síntomas pueden presentarse una o incluso dos semanas antes del inicio del verdadero trabajo de parto. Algunas mujeres pueden creer que ya han iniciado trabajo de parto, sobre todo si se encuentran ya cansadas o angustiadas esperando este evento. Tomar una ducha caliente y descansar podría hacer que incluso desaparecieran las molestias.


      
Segunda Etapa
Corresponde al primer periodo del parto. Es en este donde se presentarán dilatación y borramiento del cuello uterino. Se divide a su vez en dos partes: la fase latente y la fase activa del trabajo de parto.

La fase latente del trabajo de parto es la fase más larga de todo el proceso y se caracteriza por una dilatación y borramiento (acortamiento) lentos del cuello uterino. De una manera casi arbitraria, se ha considerado que la mujer se encuentra en esta fase mientras tenga una dilatación de 0 a 4 centímetros. Las contracciones suelen ser irregulares, cortas y poco dolorosas. Puede haber secreción mucosa con sangre roja o café obscura (que es el tapón de moco). Las causas por las cuales comienza el trabajo de parto aún no están bien conocidas, pero se le relaciona con la secreción de prostaglandinas y oxitocina, que son sustancias relacionadas con la contracción uterina; se han descrito varias maneras de estimular la secreción de estas sustancias que van desde la estimulación del pezón, la actividad sexual, hasta el uso de tés y homeopatía sin que hasta el día de hoy se compruebe científicamente su utilidad.

Durante la fase latente no es conveniente el uso de anestesia epidural (“bloqueo” o “ráquea”), ya que su uso puede detener por completo el trabajo de parto que aún está comenzando a establecerse.
La fase activa del trabajo de parto es la fase más corta pero la más intensa, se considera que inicia a partir de los 4 centímetros de dilatación cervical y termina con la dilatación y borramiento completos del cuello uterino (10 cm de dilatación y 100% de borramiento). La mayoría de las veces en este momento del trabajo de parto las contracciones son regulares (cada 2-5 minutos), largas (40-60 segundos de duración) y dolorosas. El dolor es directamente proporcional a la dilatación, lo que significa que de 8 a 10 centímetros de dilatación el dolor es realmente muy intenso (esto ha sido llamado fase de transición).

Durante la fase activa la dilatación ocurre a un ritmo de aproximadamente 1 centímetro cada hora, de manera que la dilatación completa se debe alcanzar en mas o menos 6-8 horas, de lo contrario deberán valorarse las posibles causas por lo cual esto no ha ocurrido. Las causas más frecuentes son: actividad uterina no regular ni eficiente, problemas con la presentación fetal (que la cabeza no entre adecuadamente la pelvis, cara del bebé mirando hacia arriba, entre otros) o pelvis de tamaño no adecuado para el tamaño de la cabeza del bebé (desproporción céfalo-pélvica).
En ocasiones el trabajo de parto no comienza con contracciones sino con la ruptura de las membranas conocida como “ruptura de fuente”, que se caracteriza por la salida involuntaria del líquido amniótico, por lo tanto presentarás salida de líquido abundante que no puedes controlar. El líquido debe ser claro, y si tiene un tinte verdoso (meconio) debes comunicárselo a tu médico. Una vez que se rompen las membranas no deben transcurrir más de 12 horas sin una revisión médica. Hasta el 90% de las mujeres que rompen membranas antes de iniciar trabajo de parto, pueden iniciarlo en las próximas 24 horas después de la ruptura, después de este tiempo los riesgos de infección para la madre y el feto se incrementan de manera considerable por lo que si no se inicia el parto de manera espontánea, será necesario establecer algún manejo para terminar el embarazo.

En esta fase se puede utilizar la anestesia epidural para controlar el dolor. El consenso internacional actual es que la madre es quien decide si utiliza o no la anestesia y eso dependerá de la visión, las condiciones físicas y la preparación de cada una. Contrario a lo que las ideas populares dicen, la anestesia raquídea (que solo tiene acción loco-regional) no afecta en lo absoluto al feto, ya que los medicamentos que se usan, no son absorbidos a la sangre materna en forma significativa y aunque así fuera, no son medicamentos que provoquen alguna alteración en el estado de conciencia o en la capacidad respiratoria de la madre o del recién nacido.

Si deseas un parto sin anestesia (psicoprofiláctico), se recomienda una adecuada actitud y preparación y si los síntomas son los conocidos como normales en la evolución del trabajo de parto, te recomiendo que permanezcas en casa el mayor tiempo posible; puedes o no contar con el acompañamiento y apoyo continuo de una “dula”, quien es una persona capacitada para apoyarte y hacerte confortable el proceso. En muchas ocasiones las mismas instructoras de los cursos psicoprofilácticos dan este servicio. Es indudable que las personas que optan por esta opción, tienen mayores posibilidades de tener éxito en su intento de lograr un parto mucho más cómodo y de disfrutar el proceso. Análisis recientes de la Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS concluyen que: “El apoyo continuo a la mujer durante el trabajo de parto y el nacimiento, reduce la duración de la labor de parto, el uso de anestesia, las cesáreas y aumenta la satisfacción de la mujer”.

La progresión del trabajo de parto en esta fase se debe evaluar con exámenes vaginales, sin embargo, existen signos clínicos objetivos como la localización del dolor durante la contracción, la intensidad del dolor, la presencia de sangrado, las expresiones corporales y orales de la mujer, entre otros que orientan al obstetra acerca de la progresión de la dilatación, por lo cual no es necesario realizar exploraciones vaginales cada hora ni mucho menos. El número de exámenes vaginales debe ser valorado por el obstetra y es variable de acuerdo a cada caso en particular, pero en nuestra opinión no deberían de exceder de 5 durante todo el trabajo de parto.

Es muy importante vigilar de manera estricta el estado de salud del feto durante el trabajo de parto. Esto se hace mediante la auscultación a intervalos regulares de la frecuencia cardiaca fetal. La monitorización fetal electrónica continua obliga necesariamente a la mujer a permanecer en cama, lo cual es muy incómodo y no ha demostrado su efectividad, además de ser un factor importante en la realización de cesáreas sin una plena justificación.

En un parto humanizado, se toman en cuenta como prioridad absoluta, el respeto a los derechos y deseos de la parturienta, otorgándosele el sitio de protagonista principal de este evento. Se evita a toda costa realizar acciones que se consideran completamente inútiles y que la colocan en una situación vulnerable en sentido físico y emocional. Evitamos hasta donde es posible:

  • Hospitalizar a la paciente desde el inicio del trabajo de parto
  • Suspenderle la vía oral (la mujer puede comer y beber todo lo que desee).
  • Aplicación de soluciones y medicamentos a través de una vena (líquidos parenterales).
  • Impedir que la mujer tenga libertad de movimiento durante todo su trabajo de parto obligándola a permanecer acostada.
  • Afeitar sus genitales (tricotomía).
  • Aplicación de enemas.
  • Ruptura artificial de las membranas para acelerar el parto.
  • Uso de oxitocina para acelerar el parto.
  • Monitorización fetal electrónica continua.
  • Aislarla de su pareja, su familia o quien ella desee que le acompañe.


Tercera Etapa
Corresponde al segundo periodo del parto, nombrado por algunos como periodo expulsivo, el cual inicia cuando se ha alcanzado la dilatación y borramiento completos y termina con el nacimiento de tu hijo. Implica el paso del bebé por el canal vaginal (descenso) y es necesario contar con contracciones uterinas intensas y contracciones abdominales poderosas (pujo materno). Conforme avanza el parto, la cabeza del bebé alcanza el piso pélvico y comprime el recto. Esto condiciona la aparición de una necesidad imperiosa de pujar de manera refleja durante la contracción. Este reflejo es conocido como “reflejo de eyección materno-fetal”. Este es el momento más intenso del parto. La madre puede estar entonces en un estado mental de aparente enajenación, como si estuviera en un trance hipnótico. No es necesario obligar a la mujer a pujar a determinado ritmo, ella pujará cuando su cuerpo y su intuición se lo indiquen.
El pujo materno es un esfuerzo importante para la madre y requiere de músculos abdominales fuertes y una buena condición física. El bebé debe nacer las primeras dos horas después de que se instaló el expulsivo (una vez alcanzada la dilatación completa) siempre y cuando la frecuencia cardiaca del bebé muestre signos de bienestar (es decir que no haya caídas importantes o recuperaciones tardías o lentas de la frecuencia cardiaca). De lo contrario, si el bebé muestra datos de deterioro en su salud (sufrimiento fetal), o es evidente que la cabeza no desciende ni podrá pasar a través de la vagina (falla en el descenso), el obstetra deberá valorar la conveniencia de aplicar fórceps (dependiendo de la altura de la cabeza en la vagina) o la realización de una cesárea de manera urgente.
Es importante que tengas sensación de pujo en este periodo, lo cual significa que si te encuentras bajo anestesia, la dosis sea lo suficientemente baja en este momento para permitir la sensación y la contracción abdominal. Aplicar anestesia en este momento puede hacer que el parto se detenga o se haga peligrosamente lento.
La expulsión de la cabeza del bebé en la mayoría de los casos ocasiona desgarros de profundidad variable en vagina y/o periné. Evitamos la realización de episiotomía de manera rutinaria. Si el nacimiento ocasiona algún desgarro ligero (primer o segundo grado) valoramos si hay necesidad de repararlo; si el desgarro es mayor (tercer o cuarto grado) siempre se deberá reparar (esto último es lo menos frecuente).

Cuarta Etapa

La última fase del parto es el tercer periodo del parto, alumbramiento o expulsión de la placenta, cordón umbilical y membranas y debe suceder como máximo una hora después del parto. Generalmente se observa descenso del cordón umbilical y/o una ligera hemorragia que nos indica que se está desprendiendo la placenta. Idealmente se debe esperar a que el alumbramiento ocurra en forma espontánea o que el obstetra realice ligera tracción de la misma para facilitar el proceso. Una vez expulsada la placenta, se debe revisar cuidadosamente para cerciorarse que ha salido por completo. La retención de una porción de placenta puede ocasionar dos de las complicaciones más graves en las pacientes: hemorragia e infección. Si existe duda o evidencia de que la expulsión ha sido incompleta, deberá realizarse una revisión manual de la cavidad uterina, por supuesto bajo anestesia, ya que es un procedimiento muy molesto para la madre. Si has optado por un parto bajo el agua, te recomiendo que no permitas que el alumbramiento se lleve a cabo estando aún en la tina, pues esto se relaciona con una incidencia elevada de eventos de hipotensión materna.
En general el parto es un proceso natural, relacionado con el nacimiento de un ser, suele ser intenso y de duración variable; en primerizas la duración promedio es de 12 horas (rango entre 8 y 24 horas). El equilibrio, la paciencia y el conocimiento son claves para su desarrollo sin complicaciones. Por lo anterior es muy importante que te prepares física, intelectual y emocionalmente a conciencia durante el embarazo para el nacimiento de tu hijo.
Por último, la función del obstetra, marido o pareja, dula o familiares (si los hay), es dirigir todos los esfuerzos para que cuentes con el mayor bienestar posible y culminar con un parto sin complicaciones tanto para ti como para tu bebé.

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